Vicepresidencia 2º Legislatura de Jujuy

LA ESQUILA DE VICUÑA PODRÍA DINAMIZAR LA ECONOMÍA DE LA PUNA

01.09.2009 12:34

El proyecto radical que promueve la explotación de la fibra de la vicuña por parte de productores de la puna es analizado en las comisiones de Economía, Finanzas y Legislación General, y aunque no se acordó una fecha para su tratamiento en el recinto, el mismo sería aprobado antes de fin año.

Para mostrar el potencial impacto económico para la puna, el autor del proyecto señaló que de acuerdo a un censo de hace varios años, existe una población aproximada de 50 mil vicuñas, y que es posible extraer medio kilo de fibra cada dos años. En el mercado el precio del kg ronda los 2500 dólares.

“Si lo producido es pobre en los primeros años, frente al que hoy representa, se avanzaría inmediatamente. Hoy no hay beneficio económico, al contrario, hay un perjuicio por el daño que provoca la vicuña y que el Estado no repara ni compensa. “Estamos en un círculo vicioso cuando esto podría transformarse en una actividad dinamizadora.

Así lo informó el autor de la iniciativa, el vicepresidente 2º de la Legislatura Jorge Rizzotti, quién precisó que del producido por la esquila de los animales -que por ley pertenecen al Estado- los productores deberán entregar al gobierno el 20 por ciento. Con ese dinero se constituirá un fondo de desarrollo que deberá ser invertido apoyando las actividades productivas de la región.

“Si a través de la legislatura no se sanciona una ley que haga posible la explotación de la vicuña en silvestría, que puede producir un desarrollo económico para los habitantes de la zona, el Estado se tendrá que hacer responsable de los daños que hoy provoca la vicuña silvestre”, consideró el parlamentario.

Recordó que es un animal protegido que estuvo en riesgo de extinción, pero hoy ya no. “El número de vicuñas actualmente permite su explotación económica, y el Estado –que es el dueño- no se hace cargo, ya que las vicuñas se alimentan de pasturas de productores privados, utilizan las aguadas y revolcaderos destinados llamas u ovejas, a los contagian enfermedades, como la sarna”.

Enfatizó que el gobierno debe fomentar el bienestar económico y desplegar una política de desarrollo que beneficie directamente a los habitantes de la Puna, apoyando con medidas concretas las artesanías, colaborando con el mejoramiento de las pasturas lo que redundará en el incremento de la producción de lana y carnes de otros animales.

La producción de lana de vicuña tiene hoy un fuerte potencial para impactar en el mejoramiento de la calidad de vida y el hábitat. “Hay muchos jóvenes que abandonan la puna para hacinarse en los barrios de centros urbanos en condiciones de pobreza, impactando en distintas problemática sociales”-

Son pobladores nacidos y criados en la zona. “No es fácil vivir en la Puna, pero estos jóvenes quisieran vivir en su tierra, y la Legislatura debe generar condiciones para que tengan un actividad productiva sustentable”.

Las experiencias con lana de vicuña en países como Bolivia y Perú, y a nivel local en Catamarca, respaldan la viabilidad y sustentabilidad de la iniciativa. Además, acciones experimentales del INTA en Jujuy demuestran es posible esquilar animales silvestres como actividad económica. “Los animales no sufren daños, al contrario, se los puede controlar y vacunar en el proceso”, comentó Rizzotti.

Consideró que algunos funcionarios de gobierno se encuentran en un “estado de somnolencia”, y que esto “hace que algunas cosas no salgan”. Aunque reconoció que hay diputados de otras fuerzas políticas interesados la propuesta del proyecto.

De acuerdo al texto del proyecto, la dirección de Políticas Ambientales y Recursos Naturales deberá elaborar un protocolo técnico que establezca las condiciones en que se realizará la esquila y los requisitos que tendrán que cumplir los productores individuales o las comunidades interesadas en realizar la actividad.

La norma establece que los beneficios de la explotación se repartirán en un 80 por ciento para los productores, y el 20 por ciento para un fondo de desarrollo administrado por el Estado, que deberá reinvertir esos recursos en la promoción de la misma actividad u otras que generen crecimiento económico en la puna.

Rizzotti consideró fundamental que “se involucren los intendentes, comisionados, y las organizaciones de distinto tipo de las comunidades locales” a fin de lograr acuerdos sobre cómo realizar ésta actividad de un modo beneficioso para todos los actores.

 

 

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